No al terrorismo, no a los partidos de la guerra

EI pueblo siempre pone las víctimas en todos los conflictos. El brutal atentado terrorista de París merece nuestra más rotunda condena y, el pueblo parisino, nuestra conmovida solidaridad.
Nuestra solidaridad con las víctimas de París es la misma que sentimos por las víctimas del 11 M en Madrid, hace once años, y hoy, por los atentados de Turquía o en la propia Siria.
La misma solidaridad que sentimos ante quienes mueren —cerca de 3.000 seres humanos en lo que va de año- en una carrera desesperada hacia Europa, u otros lugares, huyendo de esa misma barbarie que reina en Siria, Irak, Etiopía, o Afganistán …
Nos solidarizamos con todas las víctimas sean parisinas, palestinas, saharauis, sirias, afganas, iraquíes …
Justamente, la solidaridad entre los pueblos, nos obliga a decir las cosas claras: nuestros gobernantes, las grandes potencias que hoy dominan el mundo, tienen una responsabilidad directa en esta barbarie que ya ha llegado a Europa.
Sus políticas, lejos de buscar la cooperación entre los pueblos, se basan en apoyar regímenes reaccionarios o lanzar intervenciones militares, como la invasión de lrak en la que se implicó el gobierno de Aznar, con el único fin de mantener el control de las fuentes de materias primas. Ellos han propiciado, cuando no creado directamente, muchos de los monstruos que hoy sufrimos personas inocentes de todo el planeta.
Por eso rechazamos que la solución para este problema esté en una nueva guerra en la zona, que sólo lo alimentará, y rechazamos los planes militares de los partidos de la guerra. Cuando el terror se convierte en algo global debemos ser capaces de reconocer que es la consecuencia de una sociedad y un sistema social enfermo, incapaz de dar a todo el mundo una existencia digna y en libertad.
La barbarie terrorista está sirviendo de excusa para profundizar en políticas que reducen a la miseria y a la falta de las más elementales libertades democráticas a los llamados países productores de materias primas y, cada vez más, también
a los llamados países desarrollados.
Esas políticas crean la miseria y la falta de futuro para millones de personas, que son el caldo de cultivo propicio para el terrorismo.
Necesitamos unidad popular para acabar con el terrorismo y la explotación de los pueblos, para oponemos a nuevas guerras, y defender el derecho a una vida digna y en paz.
Izquierda Unida de Madrid-Cludad

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