Tras la barbarie del atentado terrorista. Estamos con el pueblo de París

El pueblo siempre pone las víctimas en todos los conflictos. El brutal atentado terrorista de París merece nuestra más rotunda condena y, el pueblo parisino, nuestra conmovida solidaridad. Organizaciones monstruosas como el Estado Islámico son una amenaza para todos los pueblos del mundo, empezando por el pueblo árabe.

En Madrid sabemos bien de lo que hablamos, pues el 11 de marzo de 2004, 192 personas, de barrios de clase trabajadora de Madrid y de otras localidades de nuestra Comunidad, perdieron su vida en otra brutal atentado.

Nuestra solidaridad con las víctimas de París es la misma que sentimos por las víctimas de los atentados de Turquía o en la propia Siria.

Y es la misma solidaridad que sentimos ante quienes mueren —cerca de 3.000 seres humanos en lo que va de año— en una carrera desesperada hacia Europa, u otros lugares, huyendo de esa misma barbarie que reina en Siria, Irak, Etiopía, o Afganistán… El atentado podría tener la irónica y macabra consecuencia de que estos refugiados sufrieran —y la población emigrante en general—, aún con más fuerza, los ataques xenófobos y racistas, cuando ellos han sido las primera víctimas de esta barbarie que acaba de asolar París.

Nos identificamos con las víctimas del atentado terrorista de París, como lo hacemos con las víctimas de la barbarie terrorista o de la barbarie de Estados reaccionarios. Nos solidarizamos con todas las víctimas sean parisinas, palestinas, saharauis, sirias, afganas, iraquíes…

Justamente, la necesaria solidaridad entre los pueblos, nos obliga a decir las cosas claras: nuestros gobernantes, las grandes potencias que hoy dominan el mundo, tienen una responsabilidad directa en esta barbarie que ya ha llegado a Europa. Sus políticas, lejos de buscar la cooperación entre los pueblos, se basan en apoyar regímenes reaccionarios e intervenciones militares, como las dos de Irak, con el único fin de mantener el control de los suministros de materias primas. Ellos han propiciado, cuando no creado directamente, muchos de los monstruos que hoy sufrimos personas inocentes de todo el planeta.

Cuando el terror se convierte en algo global debemos ser capaces de reconocer que es la consecuencia de una sociedad y un sistema social enfermo, incapaz de dar a todo el mundo una existencia digna y en libertad.

Condenamos radicalmente estos injustificables atentados y afirmamos que se puede y se debe estar en contra de las acciones terroristas, sin que eso implique apoyar la política de quienes nos gobiernan.

Precisamente, lo que queremos evitar es que la barbarie terrorista sirva de excusa para profundizar en políticas que reducen a la miseria y a la falta de las más elementales libertades democráticas a los llamados países productores de materias primas y, cada vez más, también a los llamados países desarrollados. Esas políticas crean la miseria y la falta de futuro para millones de personas, que son el caldo de cultivo propicio para el terrorismo.

Solidaridad con el pueblo de París, solidaridad entre los pueblos de todo el mundo, y unidad popular para acabar con el terrorismo y la explotación de los pueblos, por el derecho a una vida digna y en paz.

 

Izquierda Unida-Madrid ciudad

 

Bandera de Francia con diseño de @jean_jullien

La bandera de Francia del destacado de la publicación incluye diseño de @jean_jullien

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